El problema de la basura no es la basura
UN COMPLETO CLIMA DE DESCONFIANZA
Julian Cantun Kin.- INARE Morelos.
El manejo inadecuado de los residuos sólidos se ha convertido, en los últimos 3 años, en una de las principales manifestaciones de pasivo ambiental en el Estado de Morelos.
Esto sin duda con consecuencias directas sobre la salud, el ambiente y el desarrollo económico. Es además y principalmente, una manifestación de los problemas de gobernabilidad asociados a un clima de desconfianza básica ampliamente extendido en todos los municipios y comunidades del Estado.
En tan solo la zona metropolitana se genera más de 1,000 toneladas diarias y muchas de ellas no son recolectadas y aun cuando son recolectadas de todos modos; van a parar a Tiraderos, orillas de carreteras, en fin ustedes son testigos día a día.
En el año pasado (2007), el monto total del Presupuesto de Egresos de Gobierno del Estado para el Ejercicio Fiscal 2007, ascendió a la cantidad de $12,431'290,000.00 (DOCE MIL CUATROCIENTOS TREINTA Y UN MIL MILLONES DOSCIENTOS NOVENTA MIL PESOS 00/100 M.
Para inversión en obra pública se destino un presupuesto superior a los 230 millones de pesos, y en su conjunto los Municipios de la Zona Metropolitana, recibieron más de 490 millones de pesos por concepto de participaciones federales. Una inversión superior a los 700 millones de pesos anuales.
Con un pequeño porcentaje de esta inversión, se habría resuelto el déficit de equipamiento e infraestructura, necesarias para recoger y tratar adecuadamente los residuos sólidos.
Sin embargo el problema es cultural y político. Ninguna comunidad en el Estado está dispuesta a aceptar la construcción de un relleno sanitario en sus cercanías, a pesar de que se trata de una obra de ingeniería radicalmente distinta a los tiraderos que todos conocemos, Tetlama, Cuautla.
Varios proyectos de este tipo, debidamente financiados y planificados, han fracasado por la oposición concertada de moradores y líderes políticos locales.
Existe una desconfianza fundada, ya que ninguna autoridad le garantiza a la población que le puedan dar el mantenimiento y operación adecuada a una obra de este tipo, el ejemplo lo tenemos en varios supuestos "Rellenos Sanitarios" en el Estado, donde su mala operación ha ocasionado el cierre de los mismos.
A la desconfianza mostrada hacia las administraciones locales que no garantizan la operación y calidad de los rellenos sanitarios, se suma la poca voluntad de pago de los Pequeños Grandes Generadores, de Industrias, Comercios y empresas de servicio. Esto origina un círculo vicioso: La falta de Recursos no permite prestar un buen servicio, lo que se refleja especialmente en el deficiente mantenimiento de los equipos; y la falta de un buen servicio reduce las posibilidades de recaudación.
La ley General de Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos, así como la recién aprobada Ley Estatal de Residuos Sólidos, marca de manera clara quienes tienen que pagar, y los ámbitos de competencia de los diferentes niveles de gobierno. Sin embargo esta "Cultura de NO PAGO" va reforzada por una "Cultura de NO COBRO", que la misma autoridad tolera, básicamente por no asumir el COSTO POLITICO, que implicaría impulsar un Modelo de Orden ó Modelos de Gestión Integral de Residuos Sólidos y que podría afectar las futuras elecciones.
Algunos dirigentes empresariales, se han manifestado por aceptar modelos tradicionales, pero no se preguntan o proponen como Reducir los ya grandes volúmenes de Residuos Sólidos que se generan diariamente que si bien es cierto en los hogares, son producto o reflejo de los hábitos de consumo actuales; en las industrias, comercios o empresas de servicios la generación de residuos sólidos, va íntimamente ligada a procesos ineficientes en las fases de producción.
La solución a la crisis de los residuos sólidos en el Estado de Morelos, pasa necesariamente por restablecer la confianza entre las autoridades locales y los ciudadanos, para que se pueda avanzar sin contratiempos en el proceso de construcción de rellenos sanitarios y sustituir los tiraderos actuales, y para garantizar la viabilidad financiera de los servicios de barrido de vías, recolección y transporte de los residuos sólidos, mediante una nueva "cultura de pago" y modelos de "gestión integral de residuos sólidos", que privilegien las reducción desde el origen y el reciclaje.
Posiblemente sea el momento de reunir a los actores involucrados: las autoridades locales, las organizaciones de la sociedad civil relacionadas con el tema, entidades gubernamentales y sector privado (empresas recolectoras y recicladoras), con el propósito de diseñar cursos de acción y estrategias ampliamente concertados.


